TAMAYO RINDE CUENTAS

TAMAYO RINDE CUENTAS

Heráclito de Éfeso, denominado “El Oscuro”, decía en la antigua Grecia que: El carácter de un hombre es su destino; más recientemente Jorge Luis Borges aseguraba que: Un rey, como un poeta, recibe un destino, acepta y cumple su destino y no lo busca. En el caso de Franz Tamayo está claro que él fue quien eligió su laborioso e inefable destino de poeta, ensayista, pensador, político, políglota, pianista, agricultor y hasta practicante de medicina; pero también es cierto que éste ya estaba dado o preconizado desde su prístina y preclara infancia. Lo señala al escribir: Ciertos hombres no necesitan crecer porque han nacido crecidos. La talla de Tamayo a los veinte será igual que a los setenta. Y añade: Y aquí una hipérbole lírica no exenta de pedantería: el león desde que nace y aún antes, siempre es león. La figura y personalidad de Tamayo, quién puede dudarlo, fue crucial en la sociedad paceña y boliviana durante la primera mitad del siglo XX, tanto en la creación literaria e intelectual como en la azarosa vida política nacional.

Los dos libros que conforman este volumen fueron publicados en 1947 y 1942. Muestran a un Tamayo íntimo ajeno a toda impostura, como era su costumbre, quien en los últimos años de su vida vio como un deber para consigo mismo, con su familia y con el país, escribir sobre los antecedentes de los dramáticos sucesos de julio de 1946, durante el gobierno de Gualberto Villarroel, y su trágico desenlace; y también escribir sobre sus orígenes de manera autobiográfica. Se trata de dos libros casi olvidados dentro de la obra del lúcido vate paceño y por su importancia histórica e intelectual el Concejo Municipal de La Paz vio por conveniente la reedición de los textos originales después de más de 70 años.

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